lunes, 26 de mayo de 2008

15 de junio, día 17, FIN DEL VIAJE

Sobre las 13.45 hora española, nos despiertan para darnos el desayuno, ya queda muy poco para llegar a casa. El vuelo ha pasado muy rápido, casi no nos hemos enterado. Sobre las 15.00 horas aterrizamos en el aeropuerto de Madrid-Barajas sin problemas y nos fuimos a recoger las maletas, al edificio principal de la T-4. Estaban las tres y nos fuimos al mostrador de Europcar de la misma terminal y nos dieron nuestro coche para volver a Murcia, un VW JETTA, por 63.45€.
Paramos a comer por el camino, nada, una cosa rápida y a las 21.00 horas ya estábamos en nuestra casita, eso sí cansados de todo el trayecto.

Aquí se ha terminado nuestro viaje. Hemos tenido muchas buenas experiencias.
Hemos conocido a gente entrañable, en Pedasí a Rosa, Luis, Nina, Lionel.
En Kuna Yala a Robinson, Garibaldo, Arcadio, Ricardo, Ina.
Hemos compartido momentos del viaje con otros viajeros, Anita, Galia, Amit, Kobi, etc, etc. Hemos pescado, visitado diferentes culturas de varias tribus precolombinas y han compartido con nosotros su historia y su modo de vida, y por supuesto, hemos conocido a unos amigos maravillosos, que siempre recordaremos, ANITA Y URIEL, a los que siempre estaremos agradecidos por lo que han hecho por nosotros.

Esperamos que todo esto pueda servir de ayuda a las personas que quieran visitar ese maravilloso país. Nosotros sin duda alguna, algún día..............................................................................


¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡VOLVEREMOS!!!!!!!!!




FIN DEL VIAJE


14 de junio, Día 16: Panamá-Madrid

Hoy, a pesar de ser nuestro último día en Panamá, nos levantamos también muy temprano, sobre las 06.30, y decidimos ir a desayunar a las 07.00 para después hacer las maletas.
desayunamos tranquilamente viendo las noticias del mundo en la tele y nos vamos a asomarnos a la terraza del hotel donde esta la piscina para hacer unas fotos de las vistas de la ciudad.

Gloria baja a hacer las maletas y yo me voy al supermercado Rey a comprar unos dulces típicos Panameños y algunas cosas más.
Anita y Uriel llegaron a la habitación a las 10.00 de la mañana y estábamos casi terminando, pero tuve que comprar un macuto porque no nos entraban todas las cosas en nuestras maletas.
Pagamos el hotel y dejamos las maletas en recepción para que nos las guardaran, y nos fuimos a ver las ruinas de Panamá Viejo.

Hoy, para variar hace mucho calor, y antes de entrar, echamos un vistazo al mercado de artesanía que hay justo a lado de las ruinas, y compramos todo tipo de collares, pulseras, etc, para regalar a la familia y amigos, regateando los precios, claro. En éste mercado hay de todo lo que se pueda imaginar de artesanías, camisetas, hamacas, etc, y a buen precio, y es bastante grande.
Entramos a las ruinas de Panamá Viejo, de unos 500 años de antigüedad y destruida por el pirata Henry Morgan, pagando 4$ cada uno por la entrada, y nos encaramamos a la torre del campanario de la Catedral.

Ese día estaban jugando en la Eurocopa, España-Suecia, y hasta ese momento iban empatados a 1, el portero de la torre nos estaba informando con detalle de como iba el partido.

Subimos al lo alto de la torre y desde allí se divisa parte de la ciudad de Panamá, el Corredor Sur, parte de la Bahía de Panamá y la zona nueva de Punta del Este, el sitio es espectacular, lo malo es que algunas casas se han construido encima de muchas ruinas de la ciudad, pero ésta debió de ser bastante grande.

Nos estuvimos paseando por los alrededores de la torre, entre las ruinas de la ciudad, pero hacía un calor increíble y decidimos marcharnos a casa de Anita a por los regalos que me estaba guardado y cargarlos en el coche antes de pasar por el hotel a por las maletas.

Recogimos las maletas y nos fuimos a comer a un restaurante popular, llamado EL JORON, y nos comimos unos churrascos acompañados con unos patacones y unas Balboas muy frías en la terraza, viendo el partido de España en diferido, aunque ya sabíamos que habíamos ganado por 2-1, pasamos a cuartos.

La comida estaba deliciosa y era muy abundante y nos cobraron por toda la carne y 6 Balboas 42$, muy bien de precio.

Uriel nos llevó a tomar café al centro de la ciudad, a la cafetería-churrería Manolo en Obarrio, que es de un español, muy bonita, y allí nos tomamos unos capuchinos y unos chocolates a la taza, hasta que se nos hizo la hora de ir al aeropuerto a facturar las maletas.

Llegamos pronto, sobre las 17.40, el avión salía a las 21.40, pero no hay que arriesgar, y en cuanto nos pasaron los perros detectores de droga por las maletas (unos días antes habían pillado a una española con 2 kg de coca y estaba un poco revolucionado aquello), y envolvimos el macuto en plástico, facturamos y nos fuimos los cuatro a la cafetería a tomar unos cafés.
Llegó el peor momento del viaje, el de la despedida. Anita y Uriel se han portado increíble con nosotros, llevándonos a todos sitios, molestándose por nosotros y para que estuviéramos agusto, incluso pidieron días de sus vacaciones para estar con nosotros. Son unas personas muy especiales para nosotros, sobre todo Anita, que es muy, pero que muy especial, con una dulzura y un cariño increíble (los hombres somos más serios), y Uriel, que a pesar de encontrarse mal en muchas ocasiones siempre ha estado al lado nuestro con agrado, en fin, podríamos estar hablando de ellos durante mucho rato. Lo que si que esperamos algún día es poder devolverle el favor que nos han hecho.

Pues nada, una vez que entramos a la zona de embarque, vemos que el avión llega con retraso, a las 22.20, por o que nos vamos a hacer algunas compras para nosotros, unos perfumes y eso, que están muy bien de precio, casi la mitad que en España, sobre todo por el cambio del dolar. Al final salimos a las 23.00 horas, sin complicaciones, en un airbus A-340-300 bautizado con el nombre de LUISA CARVAJAL Y MENDOZA.

Nos dan la cena y a dormir, a ver si el viaje pasa rápido y no nos enteramos.
¡¡¡¡¡Ya estamos camino de nuestra querida ESPAÑA!!!!

13 de junio, Día 15: Kuna Yala-Panamá

Amanece nuestra última mañana en el paraíso, y nos levantamos como a las 04.30 de la madrugada. Aún no esta de día, pero hay que cerrar las maletas, que habíamos quedado con Robinson en la playa a las 05.00.Salimos a la zona del comedor con todas la maletas y Arcadio y Garibaldo nos las meten en sacos de plástico para que no se mojen en el camino al aeropuerto. Robinson todavía no viene y mientras nos tomamos un café y charlamos con Arcadio y Garibaldo de lo bien que hemos estado y de que volveremos algún día, seguro y le regalé a Garibaldo las chanclas de goma que llevaba en la isla.
Eran las 05.30 y Robinson aún no había llegado y estábamos sufriendo por la tardanza, pero a las 05.40 apareció al fondo con la lancha. Cargamos todo rápido y nos despedimos de Garibaldo y de Arcadio con mucho pesar y nos marchamos en dirección al aeropuerto. La mar estaba muy picada y nos pusimos unos ponchos que llevaban al efecto, pero aún así nos calamos hasta los huesos.

Llegamos a las 06.30 al aeropuerto de Porvenir, calados como sopas, y nos dirigimos a la pista junto con Robinson.

Una señora que trabaja para Air Panamá se nos acercó y nos dijo que estuviéramos tranquilos que llegaría sobre las 07.40, que había ido a otras islas y que pasaría a la vuelta.

Sobre las 07.45 aterrizó la avioneta, menos mal porque nos dio tiempo a secarnos casi del todo, y nos despedimos de Robinson hasta la próxima, y despegamos rumbo a Panamá, con un tiempo bastante malo.

Llegamos a la ciudad sobre las 08.35, dirigiéndonos entonces a la terminal donde una persona te pide los billetes de regreso, ya que no se compran en Porvenir, sino que se hace una vez que llegas a Panamá, o sea, te subes al avión sin billete y cuando llegas a Panamá lo pagas, por eso hay que guardar bien los billetes que te dan a la ida, para la vuelta, porque si no te toca pagar de nuevo.

Llamamos a la agencia de viajes FASCINATE ADVENTURES, con la que queríamos contratar la excursión al poblado EMBERÁ por si aún había posibilidad de ir a la misma, y nos dijeron que sí, así que nos recogieron en el mismo aeropuerto y nos fuimos directamente al RIO CHAGRES en un monovolumen de la agencia, y que por cierto, íbamos nosotros solos, un lujo.
De camino paramos y el guía, Gabino, un tipo muy simpático, compró agua y fruta, piña y papaya, y pagó la entrada al PARQUE NACIONAL CHAGRES, dirigiéndonos al embarcadero donde nos recogerían unos indios para llevarnos en su canoa hasta la cascada y al poblado.

El Río Chagres tenía muy poca agua, no obstante estaba empezando la temporada de lluvia, pero el entorno era espectacular.

Hacía mucho calor y el sol picaba de lo lindo. Nos subimos nosotros dos, el guía y dos indios Emberá, y nos llevaron río arriba hasta la desembocadura de un afluente y nos bajamos e hicimos un recorrido a pie por la selva hasta una cascada preciosa.

Allí, por supuesto, nos pegamos un refrescante baño, que con el calor que hace se agradece, pero mucho. Para hacer el recorrido hay que llevar preparadas unas chanclas de goma, preferiblemente atadas al tobillo, porque hay zonas con mucho barro y pantalón corto, porque también hay que atravesar cursos de agua.

Una vez que nos refrescamos volvimos sobre nuestros pasos y nos subimos otra vez a la canoa, para regresar río abajo hasta la entrada al poblado de TUSIPONO, y vimos un cocodrilo pequeño que se zambulló ante nuestra presencia, no obstante CHAGRES en idioma Emberá significa LAGARTO, como allí llaman a los cocodrilos.

A la entrada al poblado nos hacen un gran recibimiento con música y entramos directamente al poblado que es un pasada y esta situado en un sitio privilegiado.

Las casas de los Emberas no están hechas a ras de suelo, sino que las hacen como a unos dos o tres metros del mismo, por el tema de los animales salvajes, como jaguares, panteras, etc, que aunque aquí no hay, de donde originariamente son ellos, del DARIEN, si que son habituales y han tenido muchos problemas, sobre todo con los niños.

Los Emberá son gente muy simpática y no te pondrán ninguna pega si quieres tomarles alguna foto, incluso te lo facilitan.

Nos llevan a una cabaña grande que es como el sitio donde se reúnen, para darnos unas explicaciones de como hacen las artesanías y de varios aspectos de la cultura Emberá, al tiempo que las mujeres nos lavan y cortan la fruta que cada uno ha llevado y nos la sirven en bandejas de madera, para que comamos mientras atendemos a sus explicaciones, e incluso te hacen un tatuaje tribal con tintes vegetales por 1$ que se te va a las dos semanas.

También cocinan la comida que nos darán, TILAPIA CON PATACONES (pescado frito del río con patacones), envuelto en una hoja de banano, y que por cierto esta riquísimo, pero lo que más nos ha alucinado es el suelo de la cabaña, que es de la corteza del tronco de un tipo de palmera, la "PALMA GIRA", le sacan la corteza y la extienden en el suelo sin más, y es de lo más cómodo para andar descalzo, y sobre todo resistente, no hay que olvidar que estamos a unos dos o tres metros del suelo y debajo no hay nada, tan solo los pilares de la estructura y algunos travesaños.

Después de la comida, nos llevan a la zona donde tienen la artesanía y nos hacen una demostración de sus bailes típicos, y sacan a bailar a algunos, y para terminar nos muestran su artesanía por si alguien quiere comprar alguna cosa. De lo que vimos, sí que merece la pena comprar son los collares de semilla de TAUA, a la que llaman MARFIL VEGETAL, y de la que hacen muchas figuras.

Sobre las 15.00 horas salimos del poblado y nos llevan de regreso al embarcadero desde el que partimos, y nos despide dándonos la mano el jefe del poblado, ANTONIO TÓCAMO, regresando de nuevo a Panamá y a nuestro hotel, que por suerte esta muy cerca de la agencia y nos dejan en la misma puerta con la maleta, nos pegamos una gran ducha y nos echamos un poquito la siesta hasta las 18.00 horas.
Nos bajamos nuevos, porque ya íbamos bastante cansados y nos recogen en la puerta del hotel Anita y Uriel y nos fuimos al Albrook Mall a hacer unas comprillas de nada, unas camisetas, una cazadora vaquera y poco más.

Cenamos en el Restaurante italiano POMODORO, muy cerquita del hotel, se come estupendo, y aunque es un poco más caro, es de buena calidad, cena para cuatro personas con bebida 46$, y después a la cama, que mañana es el último día del viaje y nos llevarán a ver las ruinas de Panamá Viejo.


12 de junio, Día 14: Kuna Yala

Amanece un nuevo día en el paraíso y hoy es el último que podemos disfrutar de éste maravilloso lugar.
Hoy se han marchado Galia y Amit muy temprano y a media mañana se irán los demás, menos un chico israelí, que decide quedarse un día más, con lo que nos quedamos casi solos, aunque a mediodía llega una pareja Canadiense.
Le decimos a Ricardo que nos acerque a la isla que hay frente a nuestra cabaña, que tiene muy buenas pinta y esta desierta, solo playa y cocoteros, y que nos recojan a la hora de comer, y así hicimos, nos llevamos cosas para picar, bebida, toalla, gafas de bucear y nos fuimos hacia allí.

Nada mas llegar a la isla, Ricardo vio salir casi de la orilla a una manta-raya que se asustó a vernos llegar, nos dejó allí y se marcho de vuelta, estábamos absolutamente solos en una isla desierta, como en nuestros mejores sueños.

Allí pasamos la mañana, buceando y tomando el sol, que a veces se escondía entre las nubes. De vez en cuando parecía que iba a llover, pero salia el sol, se tapaba y así toda la mañana, pero sin llover.
Es una pasada la tranquilidad que hay en ese lugar, sin un solo ruido, excepto el del mar y los pájaros, indescriptible.

Hicimos snorkel y los corales en esa isla estan algo mejor que en la nuestra y hay más peces, pero tiene menos arena la playa.
A mediodía, tal y como habíamos previsto, Arcadio fue a recogernos y a llevarnos a nuestra isla de regreso, donde Garibaldo ya tenía preparada la comida y despues de comer nos tomamos entre nosotros y Arcadio y Garibaldo una botella de piña colada bien fría, que nos habían guardado en su frigorífico, ¡¡¡¡¡¡¡Que rica que estaba!!!!!!!

Después salio el sol y nos echamos una siesta en las hamacas, con la tontería de la piña colada, jejeje, de vicio.

Robinson llegó a media tarde, le pagamos los cinco días de estadía y nos dio unos regalos de parte de su familia, unas molas, y unas pulseras que habían hecho ellos mismos para nosotros, todo un detalle, y allí estuvimos charlando el resto de tarde, acompañados por una botella de ron ABUELO, hasta que se hizo de noche.

Esa noche, la última cena en la isla, cenamos langosta que Robinson nos había regalado a nosotros y a los chicos canadienses que estaban allí y que habían llegado ese día.

Ina pasó por la isla a despedirse de nosotros, camino de Maukí y les invitamos a unas cervezas y le regalamos una de las gafas de buceo, es muy buen chico y un gran pescador, y la otra se la dimos a Garibaldo para que pueda bucear en condiciones.

Robinson se marchó y quedamos en vernos al día siguiente a las 05.00 de la mañana para llevarnos hasta el aeropuerto de Porvenir.

Después de cenar encendimos la fogata y nos bebimos una botella de ron entre los cuatro, nosotros dos y Arcadio y Garibaldo, contando chistes y también historias, lo pasamos muy bien, y nos marchamos a pasar la última noche en el paraíso, que pena, pero en fin , es lo que hay y ya lo sabíamos.


11 de junio, Día 13: Kuna Yala

Amanece un nuevo día en el paraíso, y como siempre nos levantamos muy temprano, y nos damos el primer baño de la mañana. Anita ya se había ido y las previsiones para el día de hoy era la de ir de excursión a la parte de la Montaña, a la selva, a visitar el cementerio Kuna, el río, etc.
Como la gente aún está durmiendo, Garibaldo y yo nos fuimos a bucear un rato por las inmediaciones de la isla, a buscar alguna caracola, langosta, cangrejos, en fin, lo que apareciera por allí, pero solo para verlo. Garibaldo es una maquina buceando el tío, mientras que yo me sumerjo unos diez metros y no aguanto casi nada, él se da una vuelta por el fondo, mira debajo de una piedra, de otra, de otra y cuando lleva un buen rato entonces emerge a la superficie, y no fatigado precisamente.

Encontramos caracolas y almejas rojas, y las acercamos hasta la orilla, para que los demás pudieran verlas. Garibaldo nos puso el desayuno y nos comentó que Robinson había llamado y había dicho que se le había caído el motor de la embarcación por un golpe de mar, justo cuando estaba llegando a Porvenir a llevar a Anita al aeropuerto, menuda faena, y encima donde se le cayó es una zona muy profunda y no puede sacarlo, o sea, motor perdido, con lo que la excursión de hoy se fue al garete, quedándonos todo el día en la isla, no hay problema, además el día esta muy nublado y comienza a llover un poco.

Así se pasó toda la mañana, lloviendo, por lo que nos pusimos a echar unas partiditas al dominó que se había comprado Galia en Panamá.
Después de comer nos damos otro chapuzón y vuelve a llover otra vez, por lo que nos vamos a la cabaña a echarnos un poco y a leer.

Así pasamos el resto del día, muy relajados, tanto que Galia y Amit deciden marcharse al día siguiente para poder visitar David y el Volcán Barú.
Por la noche después de la cena nos quedamos charlando un rato con Galia y Amit y nos despedimos con mucho pesar de ellos, porque han sido estupendos y lo hemos pasado muy bien, pasándonos los nº de teléfono y los e-mail, y nos fuimos a la cama.

10 de junio, Día 12: Kuna Yala

Amanece un nuevo día en el paraíso, y como había quedado en llamar a Kobi a las 06.00 de la mañana para bucear, pues eso hice, pero el colega tenía mucho sueño y se quedó durmiendo, lástima porque hoy también hacia un día espléndido. Como era temprano y Gloria aún dormía, me tire en la hamaca a escribir el diario de viaje en la libretita que llevaba al efecto y que me regaló mi cuñada Elena.
Los planes para el día de hoy son el de ir a Isla Perro y ver el barco que se encuentra hundido en su playa, y que asoma parte del casco al exterior, pero antes tomamos el desayuno con los chicos antes de que se fueran, nos dimos los correos electrónicos y nos despedimos de ellos con mucha tristeza, pues son unos chicos estupendos.

Robinson llegó a la isla y le planteamos lo de la isla, y nos llevó a los mismos que a Maukí, a Anita a Alon, a Galia, a Amit y a nosotros dos.
La isla esta como a unos 45 minutos en lancha desde la nuestra. El sol comienza a calentar de lo lindo y nos tenemos que poner protector solar en el trayecto.

Llegamos a la Isla Perro, que es preciosa, rodeada de varias islas a cual de ellas mas bonitas y vemos un poco del casco del barco hundido asomar a la superficie. Este era un barco mercante que transportaba azulejos de contrabando desde Colón hasta Venezuela.

Hay varios puestos de artesanía Kuna, de venta de collares, pulseras, Molas, pareos, etc, y hay que abonar 1$ por estar en la isla al chico de la cabaña de la playa, que por cierto, vende cerveza fría por 1.50$ la lata, que con el calor que hacía merecía la pena tomarse una.

Hicimos snorkel alrededor del barco, que esta colonizado por corales y peces de colores, muy bonito, y luego simplemente nos dedicamos a disfrutar de la playa y del entorno privilegiado.

Estando allí conocimos a una pareja española, más concretamente de Barcelona, que nos comentaron que estaban allí de vacaciones, igual que nosotros, pero que ellos vivían en Granada (Nicaragua) y que eran los propietarios de un hotel en la ciudad, "EL PATIO DEL MALINCHE", una pasada de hotel, por cierto. Nos comentaron que habían llegado hasta allí en su propio coche, desde Nicaragua, atravesando Costa Rica y Panamá hasta Kuna Yala, y que ya volvían de regreso en unos días. Nos comentaron que fueron de vacaciones un año a Granada y que les gustó tanto, que ya se quedaron allí, son muy simpáticos y nos alegró mucho conocerlos, esperamos algún día poder hacer un viaje por Nicaragua y visitar su hotel en Granada.

Como a mediodía nos fuimos de regreso a nuestra isla y el sol pega muy fuerte, hasta Robinson se pone protector solar, y eso que su piel es bastante más morena que la nuestra.
Cuando llegamos, Garibaldo ya nos tenía preparados a nosotros y a Anita nuestras Langostas, que disfrutamos acompañadas de verduras, arroz y por supuesto unas BALBOAS MUY FRÍAS, jejeje, y quien diga que ésto no es el paraíso en la Tierra...
Después de comer y una pequeña partida de domino entre todos, Robinson nos lleva a su Comunidad, a RIO SIDRA, a visitarla y a conocer su casa y a su familia, que por cierto nos estaban esperando porque traíamos regalos de nuestros amigos Carmen y Paco de Barcelona que estuvieron el año anterior allí.

Nada más llegar a la Comunidad vimos que lo primero que encontramos nada más salir del embarcadero es la pista de baloncesto, con el colegio de fondo, y que junto con el centro médico , son de los pocos edificios que están construidos de cemento, las demás edificaciones son casas de estilo tradicional Kuna, de cañas, madera y techo de palma.

Las calle son de tierra y por supuesto no hay coches ni motos, ni incluso bicicletas y la mayoría de la gente anda descalza por la calle. Se pueden echar fotos panorámicas de las calles, las casas y la gente en conjunto, pero para hacer una foto de alguien en particular, sobre todo de las mujeres, hay que pedirles permiso, y generalmente te piden 1$ por la foto.
Esta todo lleno de niños por todas partes, y fuimos a visitar el colegio, y a ver a Arnulfo, el hijo de Robinson. Este nos presento a su profesora y nos dijo que era muy buen estudiante...

Nos tomamos un refresco, que nos invitó Robinson en una tienda, hacia un calor sofocante, y una vez que salieron los niños del colegio, fuimos hasta su casa a dar los regalos que traíamos para ellos. Los mas contentos fueron los niños, pero sobre todo la niña pequeña de Robinson, NASLI O "La Chinita" como ellos la llaman por sus ojos rasgados, es guapísima y muy cariñosa y simpática, y como disfrutó con su libro animado del "LIBRO DE LA SELVA".

Por allí se acercaron un montón de niños a casa de Robinson al ver que repartíamos regalos, y no paraban de decir "regalo", "regalo", porque se corrió la voz por todo el pueblo de que estábamos repartiéndolos.

Una vez que disfrutamos con la inocencia de los niños, visitamos el centro medico, vimos a un señor que era el que fabricaba los cayucos de madera, a mujeres tejiendo Molas, y vimos la nueva casa que Robinson se esta construyendo para alojar futuros huéspedes incluso, gente que quiera pasar unos días en el pueblo en vez de en las islas.

Robinson aprovechó para comprar una provisiones y cargar agua para la isla y nos volvimos a ella la mar de contentos ya al anochecer casi.

Cuando llegamos nos dimos un relajante baño para quitarnos el calor de esa tarde y por noche Garibaldo nos preparó las caracolas con una salsa, riquísimas, acompañadas de lo de siempre y además nos dio a probar el pescado ahumado con leña de mangle rojo, delicioso, aunque algo seco, y después de cenar nos despedimos de Anita, que se iba a las 05.00 de la mañana y nos fuimos a dormir.